Qué es una creencia limitante
Es una idea sobre ti o sobre el mundo que te impide hacer algo que quieres. No suele sonar dramática; muchas veces parece sentido común. Algunos ejemplos del día a día:
- «No se me dan bien los números.»
- «A mi edad ya es tarde para cambiar de trabajo.»
- «Si digo que no, se van a enfadar conmigo.»
- «Para que me quieran tengo que estar siempre disponible.»
Muchas nacen hace años, en otra etapa de tu vida. Quizá entonces tenían sentido. Hoy ya no te sirven.
5 señales de que una creencia te está parando
- Usas «siempre» o «nunca». «Siempre me sale mal», «nunca seré capaz».
- Pones la misma excusa una y otra vez. Cambian las situaciones, pero el motivo para no hacerlo es el mismo.
- Sientes alivio al no intentarlo. Evitar algo te tranquiliza en el momento, pero luego te deja insatisfecho.
- Te comparas y siempre pierdes. Los demás parecen tenerlo más fácil o merecerlo más.
- Te cuesta imaginarte haciéndolo. No es que no quieras: es que no te ves.
Un ejercicio sencillo para cuestionarla
Coge papel y boli y dedica diez minutos a esto:
- Escribe la creencia tal cual. Por ejemplo: «No soy capaz de hablar en público».
- Busca pruebas en contra. ¿Alguna vez lo hiciste, aunque fuera en pequeño? ¿Qué pasó de verdad?
- Pregúntate de dónde viene. ¿Quién te lo dijo o cuándo empezaste a pensarlo?
- Reescríbela de forma más justa. «Hablar en público me pone nervioso, y aun así puedo prepararme y hacerlo.»
- Elige un paso pequeño. Algo que puedas hacer esta semana para comprobar la nueva idea.
No se trata de pensar en positivo a la fuerza, sino de mirar la creencia con más honestidad. A veces basta con verla para que pierda fuerza. Otras veces hace falta trabajarla con más calma.
Si sientes que hay algo que te frena y quieres trabajarlo con acompañamiento, en el coaching de autoestima y bloqueos lo hacemos paso a paso.